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 Sábado, 26 de noviembre de 2011
 De pequeño sueñas con ser bombero, futbolista o estrella de rock. Ángel Miguel vio por la tele un concierto de los Dire Straits y desde entonces quiso ser Mark Knopler. Sorprende que un chiquillo no haya flipado con la tópica imagen de la parafernalia del rock: vestimenta extravagante, agresividad escénica y decibelios distorsionados. No, Ángel supo apreciar lo esencial, ese sonido especial que sacaba de una guitarra un tipo enclenque, cuya única concesión a la galería, era una innecesaria cinta para el pelo.
Después llegó lo difícil: convertirse en un gran guitarrista. Tan bueno como para superponer nota a nota su guitarra al de Knopler, sin que exista oído humano que las diferencie. Incluso lo que parece imposible, conseguir que su voz sonase similar a la del líder de la banda británica. Lo tuvo más fácil para encontrar al resto de la banda. En Asturias abundan los buenos instrumentistas. Escogió los mejores: Antón Ceballos, Alejandro Blanco, Samuel Rodriguez y Richard Garcia. Para el papel de Eric Clapton, Jorge Otero ¿soñó el guitarrista de Stormy Mondays ser el de Cream?
Hay por el mundo muchos grupos “tribute” de Knopler y su banda. Puede que algunos sean tan buenos como los Real Straits. Mejores solo uno. Los mismísimos Dire Straits.
 Web: www.realstraits.com
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